Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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Mi corazón late esperanzado
de encontrarte algún día bienamado,
y en la pereza de la noche austera
inconforme mi alma desespera.
Te veo íntegro y grandioso
como Apolo en gran reposo,
surgido de las sombras y la nada
visible a mi alma atormentada.
Segura estoy que tu espíritu y el mío
desde tiempo atrás se han anhelado,
y en el mundo etéreo de las cosas,
infinidad de veces se han besado.
Nos hemos amado desde siempre
en mi febril y consagrada mente,
que cuando realmente ésto suceda
sin que en ello haya barreras
te seré fiel hasta la muerte.
IMAGINACIÓN