Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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Me dejo llevar por la mano de Dios,
a la derecha, a la izquierda, a paso veloz;
sin dudas, sin cargas, sin peso menor;
con mi alma, mi cuerpo, mi tesoro mayor.
Nada ni nadie me hace dudar;
la brisa, la bruma, las olas del mar;
el viento, el fuego y las cartas de azar
no me detienen en su engañoso decir,
lo hermoso y lo dulce que está por venir.
Viva Dios que es mi hacedor,
viva yo que soy de Dios,
viva el alma de la tierra,
viva la tierra que es de Dios.
MI GUÍA