Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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A Dios le debo todo
por ser tan piadoso;
mi vida, mi alma,
mi ser y mi gozo.
Mis horas dichosas,
mis noches tranquilas,
mi alma en sosiego,
mis días sin rutina.
Ya entregué a Dios mi alma
por eso la cuida tanto,
y la cubre con su manto
de eterna luz y amoroso canto.
Gozoso está mi espíritu
de tener su protección,
así me rodeen leones
a salvo estaré yo.
DIOS