Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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Pobre borracho
que veo siempre en la esquina,
su corazón luego maquina
embriagarse una vez y otra vez.
Recargado en el poste
o tirado en la banqueta,
su corazón no se inquieta
por lo que ha de comer.
Beber sólo le importa,
y el mundo poder dejar;
pobre alma, pobre hombre,
¡
Quién le quisiera ayudar !
EL BORRACHO