Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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Un príncipe y un mendigo
se hicieron muy amigos;
el uno tenía todo,
y el otro nada tenía;
pero resulta que un día
en sincera confesión,
el rico le dice al pobre
que teniendo oro y plata
y aún minas de cobre
le falta la compasión.
Me siento vacío, le dijo;
mi alma deseo llenar
de aquello que no se compra
y es hermoso disfrutar.
De muy poco me sirve
el tener tanta riqueza,
comparta contigo un tanto
para ahuyentar mi tristeza.
Y así lo hicieron los amigos,
y el príncipe comprendió
que el mendigo sin tener nada
de alegría lo colmó.
EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO