Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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Más vieja que el hombre
y más joven que la luz
es la tierra poderosa
que alberga majestuosa
enormes riquezas sin fin.
Ella guarda al desierto
y lo tiene por baluarte
de todo lo creado y hecho
como fina obra de arte.
Con recia personalidad
el desierto se mantiene
y nunca se detiene
para su fuerza prodigar.
A él son enviados
para sus almas forjar,
hombres y mujeres fuertes
nacidos para reinar.
Su obra acabada y perfecta
son estos seres de bendición,
que educados con su dureza,
aprenden de lo mejor lo mejor.
Si al desierto no quema el sol,
a ellos y a ellas tampoco,
pues todo se les hace poco
para obtener el galardón.
Si discípulos somos
del desierto maestro;
soledad y sequedad,
convertirá en fresco huerto.
EL DESIERTO