Vida Cotidiana
María Antonieta Navarrete
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A veces furioso,
a veces contento,
o tal vez cantando,
así siento al viento.
Mi viejo y eterno amigo,
mi mensajero por excelencia,
llevas y traes clemencia
cuando soy gentil contigo.
Susurras amable a mi oído
las grandezas de tu gloria,
pues tú vuelas libre
de victoria en victoria.
Tus alas invisibles
a mí me las muestras todas,
y nos contamos secretos
cuando estamos a solas.
MI AMIGO EL VIENTO